El bufón italiano que está haciendo actualmente las veces de primer ministro, Silvio Berlusconi, se descolgó hace unos días con un nuevo chiste en el que se mofaba de los "vuelos de la muerte" ocurridos durante la última dictadura argentina. “Eran bellas jornadas, los hacían descender de los aviones”, comentó el simpático empresario metido a político, en referencia a los cientos de desaparecidos que fueron arrojados vivos al océano Atlántico.
A pesar de la burdeza de estas manifestaciones, que sin embargo siguen su línea habitual, la repercusión mediática que han alcanzado no ha sido igual de proporcionada. ¿Habría pasado lo mismo si se hubiera referido al Holocausto Judio como "bellas jornadas de picnics en las que se celebraban barbacoas"?.
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