Los resultados otbenidos por el PP en las elecciones de Galicia y Euskadi han insuflado optimismo y confianza en Mariano Rajoy. El triunfo de Feijó en Galicia relegando a socialistas y nacionalistas a una nueva travesía por el desierto de la oposición y los aceptables resultados de Basagoiti en Euskadi, donde los 13 parlamentarios del PP van a jugar un papel de bisagra, tantas veces denostado desde las propias filas 'populares' cuando ese mismo papel lo intrepretan otras fuerzas políticas en el Congreso de los Diputados, han dado un aprobado notable a Rajoy en su primera reválida. Ahora tiene la vista puesta en las próxima contienda electoral: Las elecciones al Parlamento Europeo. Una cita que por lo general suele pasar sin pena ni gloria y que suele destacar por su alto nivel de abstención, tiene visos de convertirse en esta ocasión en una primera vuelta. Una victoria del PP reforzaría y apuntalaría definitivamente a Mariano Rajoy al frente de su partido y como seguro candidato a las próximas elecciones generales. Al mismo tiempo, la derrota dejaría al PSOE tocado hasta el punto de que, con toda seguridad, comenzarían a aflojarse los apoyos que le sostienen en el Congreso de los Diputados. ¿Quién va a querer que se le recuerde en compañía de un perdedor en medio de esta crisis?
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