El presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, se ha descolgado con una propuesta que ha cogido con el pie cambiado a todas sus señorías. Entiende el jefe del Legislativo que para el poco trabajo que tienen o que se buscan los parlamentarios, y que se traduce en un escasa tramitación de iniciativas legislativas, bastan con dos sesiones plenarias a la semana. Así que el fin de semana de sus señorías empezará, por gracia de Bono, los miércoles por la mañana, cuando finalice el pleno. Un ERE que para sí lo quisieran los miles de trabajadores que están afectados por expedientes de regulación de empleo a lo largo y ancho de este país. A casita con dos días trabajados, pero eso sí con el sueldo íntegro.
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