Los grandes tiburones financieros llevan meses, sino años ya, merodeando la carnaza que para ellos es España. Ahora que ya tienen a su víctima cansada y acorralada está todo a punto para que lancen su ataque final y consigan hacerse a precio de saldo las próximas privatizaciones que se van a acometer. Y estando en estas resulta que el rey de España se reunió el pasado mes de octubre con el presidente de Blackrock, Laurence Fink, para "recabar información" sobre las intenciones de esta compañía, uno de los principales fondos de inversión del mundo que está ligado accionarialmente a las agencias de rating, S&P y Moodys, las mismas que llevan meses bajando la calificación de la deuda española. En definitiva allanando el camino para que sus matrices puedan comprar barato. Como es normal en este tipo de reuniones, la Casa Real no informó del contenido de la misma, así que dejando volar la imaginación, tal vez con un poco de suerte, Juan Carlos le planteó a Laurence Fink la posibilidad de iniciar el proceso de privatización de la Corona Española y de toda la Familia Real. No caerá esa suerte.
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